Esto empezó con un bordillo y un primo
¡Hey, qué pasa!
Soy Antony. Y antes de nada te confieso algo: no tengo ni idea de marketing, ni de esas fórmulas que usan las marcas grandes para venderte cosas. Lo único que tengo es una tabla diminuta en la mesa del salón y una obsesión que empezó hace casi 25 años.
Todo arrancó a los 11, en la calle de mi barrio, con mi primo y una tabla de skate de esas cutres que se compraban en el bazar. Nos pasábamos las tardes tirándonos contra los bordillos, cayéndonos más que levantándonos, hasta que un día —no sé ni cómo— pillé el ollie. Ese subidón no se olvida. Nunca fui el mejor del parque, ni de lejos, pero ahí seguí: campeonatos de barrio, rodillas destrozadas, y esa sensación de "una más y me voy" que nunca cumplía.
Hoy tengo 35 y sigo enganchado. Lo que cambia con los años no son las ganas, es la rodilla.
El fingerboard me lo enseñó un amigo casi de broma. "Prueba esto", me dijo, tirándome una tablita minúscula encima de la mesa. La cogí sin esperar nada... y ahí se jodió todo. Porque es lo mismo, tío. El mismo equilibrio, la misma paciencia de mil intentos fallidos hasta que sale un truco limpio, la misma sensación de "¡lo tengo!" cuando por fin conecta. Solo que ahora me caben los trucos en el bolsillo y no me duele nada al fallar.
Empecé a comprar tablas por mi cuenta, solo porque me apetecía tener más. Se las enseñaba a los colegas, alguno me pedía que le trajera una... y sin darme cuenta aquello se convirtió en esto. Una tienda que nació sin plan, sin inversores, sin nada raro detrás. Solo un tío que no podía parar de mirar catálogos de fingerboards a las dos de la mañana.
Aquí no vas a encontrar de todo. Vas a encontrar lo que yo elegiría para mí: tablas con carácter, bien hechas, que aguanten los golpes y tengan algo que contar. Voy metiendo piezas y modelos nuevos poco a poco, según voy encontrando cosas que me convencen de verdad, no porque toque "ampliar catálogo".
Si estás aquí es porque algo de esto te suena. Puede que lleves años clavando trucos imposibles, puede que acabes de comprar tu primera tabla y todavía se te escurra de los dedos. Da igual. Esto es tuyo tanto como mío.
Gracias por pasarte por aquí y por mantener viva esta afición rara y maravillosa.
Nos vemos sobre la tabla (la pequeña, la de los dedos).
Antony